22º Domingo do Tempo Comum – Ir. Juana Jaqueline Castillo-Salvador Mateus 16, 21-27 Después de la confesión de Pedro: “Tú eres el Mesias, el hijo del Dios vivo” Jesús hace el primer anuncio de su pasión. Los oídos de Pedro no estaban listos para escuchar semejante anuncio, mucho menos su corazón y desde “ese corazón temeroso y protector” lo llama a un costado. Podríamos pensar que la preocupación de Pedro es genuina, como la de un amigo sincero, pero Jesús nos muestra lo contrario. Jesús reconoce en las palabras de Pedro una gran tentación, la tentación de apartarse del camino correcto, la tentación de esconderse para protegerse. Él sabe que ese no es el camino de Dios, el camino de la salvación por lo tanto no consciente al tentador y con firmeza y autoridad devuelve a Pedro a su lugar, al lugar de seguidor y con eso le recuerda que hay que seguir sus huellas, sus huellas de crucificado. El momento es oportuno y Jesús explica con claridad cuál es el camino del discipulado. No oculta nada, no oculta el sufrimiento ni el gozo que serán parte del seguimiento. Nos abre los ojos y nos muestra su propuesta de vida. […]